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El aceite de oliva se adueña de la barra: seis bartenders reinventan la coctelería

¿Quién dijo que el aceite de oliva solo sirve para la ensalada? Agárrate de tu asiento, porque la coctelería acaba de dar un giro de ciento ochenta grados. En un despliegue de ingenio que dejó a todos con el ojo cuadrado, seis expertos de la barra se dieron cita en la Librería Castelar para demostrar que, cuando de crear se trata, el que no arriesga no gana. Bajo el sello de la plataforma Librería Valladolid by Carapelli, estos alquimistas modernos aceptaron el reto de integrar el aceite de oliva extra virgen en sus mezclas, dándole vida a una filosofía muy clara: “Crea tu propia Ricetta di Vita”.

La competencia, que se cocinó a fuego lento en dos intensas etapas, fue un despliegue de maestría donde la técnica fat wash y las infusiones se convirtieron en las estrellas de la noche. Tras evaluar no solo el sabor, sino la estructura y la innovación, el jurado (conformado por figuras de peso como el reconocido chef Edgar Núñez, Bobby Domínguez y Susana Toribio) seleccionó tres propuestas ganadoras que hoy se coronan como las reinas de esta edición.

Entre las creaciones que dieron de qué hablar, encontramos tres joyas que bien podrían estar en la carta de cualquier bar cosmopolita. Por un lado, Anahí Sánchez nos presentó su “Golden Dry”, un coctel donde el mezcal Tobalá se abraza con el aceite de oliva y la menta en una danza de frescura. Como bien asegura la filosofía del certamen, esta bebida “simboliza una Ricetta di Vita basada en la exploración, la frescura y la búsqueda constante de nuevas experiencias”.

Por otro lado, Ximena Quiroz nos llevó a un terreno donde el ayer y el hoy se dan la mano con su trago “Encuentro”. Aquí, el Tío Pepe infusionado con semilla de cilantro y aceite de oliva crea un juego especiado que, según su autora, “representa el encuentro entre tradición e innovación, una receta de vida construida a partir de la paciencia, la técnica y el equilibrio”. Finalmente, Tamara Delgadillo presentó su “Fuego Rosa”, una mezcla de Grey Goose y arándanos donde el aceite aporta una textura aterciopelada que te hace querer pedir otra ronda de inmediato.

Más allá del glamur de la barra, esta iniciativa busca demostrar que el aceite de oliva extra virgen no es un ingrediente cualquiera, sino una herramienta capaz de dotar de una complejidad inusitada a cualquier destilado. Fue un ejercicio donde, tal como reza el dicho, “la práctica hace al maestro”, y estos bartenders dejaron claro que con creatividad, el límite es el cielo. Los resultados finales, con las posiciones oficiales de este podio, se revelarán hoy mismo, marcando el cierre de una jornada donde la mixología se vistió de etiqueta mediterránea para recordarnos que, al final del día, cada sorbo debe ser una experiencia extraordinaria.

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